Mitos y leyendas de Repelón
Lo que de verdad se cuenta a orillas del Guájaro
Mitos y leyendas de Repelón, Atlántico
Repelón queda al sur del departamento del Atlántico, en el límite con Bolívar, y su territorio abraza el embalse del Guájaro, un cuerpo de agua de unas 16.000 hectáreas y 400 millones de metros cúbicos que se comunica con el canal del Dique. El agua manda en esta historia: de ahí llegaron las inundaciones que obligaron a mudar el pueblo, y bajo ella quedó el sitio donde había nacido.
El relato más impresionante de Repelón no es el de un monstruo ni el de un espanto. Es el de un pueblo entero que tuvo que subir a terreno alto y cuyo asentamiento original terminó sumergido.
De dónde viene el nombre de Repelón
El nombre viene del castellano repelar, en el sentido local de desmontar y limpiar un terreno para sembrar y levantar una vivienda. Cuando las familias empezaron a abandonar su antiguo poblado por las inundaciones, cada una se fue a la tierra donde tenía sus cultivos y acondicionaba allí su parcela: a eso le decían hacer un repelón. Así, un repelón junto a otro, se fue formando el pueblo.
Es exactamente la palabra que los propios repeloneros usan cuando cuentan que “les tocó subir a las repelas”. Al historiador local Tulio Pernett el resultado nunca le gustó, y así lo dijo a El Tiempo: “Yo digo que cualquier nombre que le pongan está bien, menos Repelón, eso es como un apodo bochornoso”.
Los indígenas mokaná habitaban el área del municipio a la llegada de los españoles, y la población repelonera es hoy una mezcla afro e indígena. El topónimo, en cambio, nació ya en castellano y de un gesto muy concreto: el de abrir tierra para quedarse.
San Benito de las Palomas, el pueblo que quedó bajo el agua
Antes de Repelón hubo San Benito de las Palomas, un poblado de negros libres que existió unos 1.500 metros al oriente del casco urbano actual. Su nombre combinaba a su santo patrono, San Benito de Palermo (el santo negro, hijo de esclavos africanos, muy venerado en las comunidades afrodescendientes del Caribe), con un charco donde los moradores sacaban el agua para consumo y que permanecía lleno de palomas.
Sobre su origen circulan tres versiones: que lo formaron escapados del palenque de Betancur, que llegaron cimarrones de El Totumo, o que se trataba de esclavos fugados de las haciendas y estancias del norte de la provincia. El Tiempo lo resumió en una frase que vale como título de toda esta historia: “Repelón no fue un palenque, pero es la herencia de uno”. La discusión sigue abierta entre los historiadores locales, y está documentado que la zona del Guájaro fue escenario de palenques durante el siglo XVII, formados por cimarrones procedentes de Cartagena y de las haciendas vecinas.
El agua fue el destino de ese pueblo. Desde 1650, con las primeras obras del canal del Dique, Repelón y sus caseríos sufrieron inundaciones periódicas en cada invierno. Hacia 1845 el canal había dejado de ser navegable, y tras los trabajos del ingeniero G. M. Totten, un mes después de abrirse la nueva boca en Calamar, la depresión del Guájaro comenzó a inundarse. La evacuación se prolongó más de una década.
De ese éxodo nace el municipio:
- 25 de octubre de 1848: se funda Repelón, obra de los habitantes de San Benito de las Palomas. Se atribuye a Hilario Berrío Melgarejo y Domingo Díaz Matos.
- 1860: Juan José Nieto lo eleva a distrito.
- 1886: queda degradado a corregimiento.
- 1905: recupera la categoría de municipio.
A mediados del siglo XX, la construcción de un terraplén de 11 kilómetros sobre los cauces de las ciénagas pequeñas, y luego los programas de desecación del INCORA, formaron el embalse del Guájaro tal como se conoce hoy. El sitio del viejo San Benito quedó definitivamente bajo el agua.
Hoy el municipio tiene corregimientos como Rotinet, Villa Rosa, Arroyo Negro, Las Tablas, Pita y Cien Pesos, y lo cruzan arroyos de nombres propios: Henequén, Salado, Tronera, Chorro, Armadillo, Sábanas y Banco.
La Llorona a orillas del Guájaro
De todo el repertorio de espantos, el que de verdad tiene arraigo en Repelón es La Llorona. En el municipio es el relato que se señala como propio, el que se cuenta de generación en generación, y se escucha atribuido a los arroyos y a las orillas del embalse.
La Llorona no es exclusiva de Repelón: es una de las leyendas más extendidas de América Latina, y en cada lugar se adapta al paisaje que la recibe. Esa es justamente la gracia de la versión repelonera. Una madre que llora a sus hijos perdidos suena distinto en un pueblo cuya memoria colectiva es la de haber perdido su sitio original bajo el agua.
Relatos del Caribe que llegaron a Repelón
En el sur del Atlántico se oyen también otras figuras del repertorio caribeño y del folclor de la cuenca del Magdalena. Son préstamos de la región más que leyendas nacidas en el municipio:
- El Mohán, asociado a ríos y ciénagas en buena parte de Colombia.
- La Madremonte, protectora de montes y aguas, presente en todo el país.
- El Hombre Caimán, que es originario de Plato, Magdalena, donde es el eje de la identidad local, y que llegó a municipios del Atlántico como Sabanalarga por cercanía e intercambio cultural.
Repelón comparte además el paisaje del Guájaro con Luruaco y otros municipios del sur del departamento, y con ellos comparte también buena parte de esa tradición oral.
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de Repelón?
Del castellano repelar, que en el uso local significaba desmontar y limpiar un terreno. Cuando los habitantes de San Benito de las Palomas tuvieron que abandonar su poblado por las inundaciones, cada familia acondicionaba la parcela donde tenía sus cultivos para construir allí su vivienda, y a eso le llamaban hacer un repelón. El pueblo se formó de la suma de esos repelones. No es una palabra de origen indígena.
¿Cuál es el principal cuerpo de agua de Repelón?
El embalse del Guájaro, también llamado ciénaga del Guájaro: unas 16.000 hectáreas y unos 400 millones de metros cúbicos de volumen total. Se comunica con el canal del Dique mediante cuatro compuertas radiales. Repelón es el municipio con mayor jurisdicción sobre el embalse.
¿Qué fue San Benito de las Palomas?
El poblado que precedió a Repelón, habitado por negros libres y situado unos 1.500 metros al oriente del casco urbano actual. Su nombre unía a su patrono San Benito de Palermo con un charco lleno de palomas del que sacaban agua. Desapareció por las inundaciones sucesivas, y su sitio quedó bajo el agua al formarse el embalse del Guájaro.
¿Repelón fue un palenque?
Es un punto en discusión entre los historiadores locales. El Tiempo lo formuló así: “Repelón no fue un palenque, pero es la herencia de uno”, en referencia a San Benito de las Palomas. Lo que está documentado es que la zona del Guájaro fue escenario de palenques en el siglo XVII, con cimarrones llegados de Cartagena, y que el poblado antecesor de Repelón era de negros libres. Muchos repeloneros reivindican esa herencia describiéndose como un segundo palenque.
¿La leyenda del Hombre Caimán es de Repelón?
No. Es originaria de Plato, Magdalena, donde forma parte central de la identidad local, y está ligada al río Magdalena. Circula por el Caribe colombiano y llegó a municipios del Atlántico por cercanía cultural, pero no nació en Repelón ni tiene una versión propia documentada allí.
¿Qué leyendas se cuentan en Repelón?
La que tiene arraigo propio es La Llorona, atribuida a los arroyos y a las orillas del embalse. Por la zona circulan además figuras del repertorio caribeño y de la cuenca del Magdalena, como El Mohán, La Madremonte y El Hombre Caimán, que no nacieron en Repelón pero se cuentan allí. El relato más singular del municipio, sin embargo, es histórico: el de San Benito de las Palomas, el poblado de negros libres que las aguas del Guájaro terminaron cubriendo.
Fuentes
- El Tiempo, “Repelón. Una historia de amor por la libertad”, 2 de julio de 1998.
- Universidad Simón Bolívar, Monografía de Repelón, Atlántico.
- Corporación PBA, “Reportería rural: Guájaro, epicentro de una microrregión”.
- FAO, “Aprovechamiento acuícola de embalses en Colombia”, ficha del embalse del Guájaro.
- Alcaldía de Repelón, “Nuestro municipio”.
- El Heraldo, “Las historias que dan nombre a los rincones del Atlántico”.
- Wikipedia, Repelón, para los datos administrativos del municipio: corregimientos, arroyos y cronología de las inundaciones.